Cómo trabajamos
No empezamos por una herramienta. Empezamos por entender qué está pasando, qué merece la pena mirar y si existe una mejora concreta que tenga sentido probar.
Primero, entender.
Nos cuentas qué está ocurriendo en el negocio y dónde notas el problema.
No hace falta llegar con una solución preparada.
Después, decidir qué merece la pena mirar.
No todo problema necesita un proyecto.
Intentamos separar lo importante de lo accesorio y empezar por algo que pueda entenderse y acotarse.
Solo entonces planteamos una mejora.
Puede implicar datos, automatización, IA, una herramienta que ya utilizas o algo mucho más sencillo.
La tecnología depende del problema, no al revés.
Y acordamos cómo comprobarlo.
Si se prueba un cambio, se acuerda qué observar para decidir después si merece la pena mantenerlo, ajustarlo o parar.
Esto describe una forma de trabajar, no un resultado comercial demostrado.
Sin tecnología por inercia.
Si algo sencillo resuelve suficientemente el problema, no hace falta convertirlo en un proyecto tecnológico.
Si Miga no ve una forma razonable de aportar, también debe decirlo.